Enfermedad de Stargardt

Uno de los casos más llamativos que tuve en la consulta fue una señora rumana que vino quejándose de que no podía leer. Estaba estudiando para auxiliar de enfermería y su edad rondaba los cincuenta años.

Al preguntale por sus antecedentes familiares me dijo que su madre se había quedado ciega y su abuela también, pero yo lo achaqué a que usaban gafas de cerca.

El autorrefráctometro detecto una leve hipermetropía con un astigmatismo bajo, asi como también la retinoscopía, pero al ponerle la gafa de prueba su visión no mejoraba más allá de 0.100.

Comprobé con el agujero estenopeico en gafa y tambien daba 0.100 en cada ojo. Saqué el estenopeico y la hice mirar ocluyendo un ojo y con la otra mano mirando a través del agujero con idéntico resultado.

Pensé en que me estaría engañando, asi que le puse la lente neutra y le pregunté si veía o no mejor y no mejoraba nada.

Al hacerle fondo de ojo detecté una mancha enorme circular y oscura en ambos ojos y la derivé a urgencias y le pregunté si podía conseguir más información sobre lo que le pasaba a su madre y a su abuela.

Al traer en papel del hospital ponía, en palabras que ya no recuerdo, que simulaba no ver. Al preguntarle si había llamado a su madre me comentó que su madre y su abuela tenían un sindrome de “sangar” así buscando buscando supuse que es el sindrome de Stargardt en el cuál la bioquímica de los fotorreceptores, especialmente en los bastones, se produce un residuo tóxico que se va acumulando y que envenena el epitelio pigmentario retiniano y que a su vez destruye los fotorreceptores.

La información la leí en la hoja informativa nº51 de Octubre del 2000 de la asociación de afectados de la R.P. de la comunidad de Madrid, inscrita en el Mº del Interior nº 83.413.